19/09/2006

Los objetivos del milenio, el agua potable para consumo humano y la necesidad de enfocar estrategias no convencionales

Los objetivos del milenio, el agua potable para consumo humano y la necesidad de enfocar estrategias no convencionales

Unos mil cien millones de personas no tienen acceso al agua potable en el mundo y anualmente se dan tres mil trescientos millones de casos de enfermedad derivados de la falta de agua potable.  En el Perú, más del 20% de la población no tiene acceso sostenible al agua potable y más del 40% carecen de servicios básicos de saneamiento.
Veamos tres enfoques que ilustran el punto.  El primero referido a Kofi Annan, que con todo el peso institucional, nos dice que muchos miles de niños mueren a diario por enfermedades transmitidas por el agua, y que la sequía azota algunos de los países más pobres del planeta.  También nos dice que esto es un asunto urgente de desarrollo y dignidad humana, sin embargo, no hay una reacción tan enérgica ni dotada de recursos como si la hay para discutir unos cuantos kilómetros de frontera o desarrollar una guerra de ocupación militar mega millonaria para destronar a un dictador petrolero.
Un segundo enfoque pertinente se obtiene del ensayo "El Derecho a no tener Hambre", en el que el ganador del Premio Nobel de Economía, Amartya Sen, nos habla del sofisticado cinismo de nuestro actual ordenamiento institucional y de los derechos especiales o Metaderechos, que siendo derechos superiores, deberían motivar la priorización de políticas para asegurarlos y así, propender a la convivencia pacifica y civilizada.  Ciertamente el acceso sostenible al agua potable es un derecho superior, que con su posicionamiento entre los ocho objetivos, dieciocho metas y cuarenta y ocho indicadores del milenio, empieza a ser bien posicionado como un Metaderecho.
El tercero, escogido del brillante análisis "La Construcción del Derecho Ambiental", en el que el Dr. Gabriel Real Ferrer enfoca el origen del derecho ambiental y la realidad del mismo proyectada, identifica lo que habría que modificar para convertirnos en una sociedad que ha comprendido que vivimos en un contexto cerrado e inexpandible, y nos introduce a la intrínseca complejidad del proceso, advirtiéndose la inevitable colisión con los efectos de las múltiples alteraciones producidas en el ecosistema.
En este tercer enfoque se nos habla del derecho de la especie y de las necesidades artificiales, de la pobreza y de la huella ecológica, de la obsolescencia de los conceptos de mercado, soberanía y democracia, de todo lo que tendría que cambiar para que la especie tenga la organización y la fuerza para imponer conductas que corrijan la autodestructiva vorágine en la que no encontramos metidos, encerrados en modelos supuestamente paradigmáticos, construidos hace tan sólo unas veinte y pocas décadas.
"No llegará, entre otras cosas porque no hay ni tiempo", ensaya el Dr. Real Ferrer, cuando nos habla del día en que la mayoría sea formada, informada y altruista, que haya vencido el egoísmo individual o de grupo que alimenta los obstáculos que nos impiden alcanzar adecuados estándares ambientales.
Tres importantes enfoques que ilustran el punto enfatizando la gravedad y desequilibrio de la coyuntura, la vigencia del derecho superior, la complejidad del cambio y como efecto, la necesidad de buscar soluciones alternativas que mejoren el futuro del abastecimiento de agua para consumo humano desde un punto de vista social, científico y tecnológico, esto es, que mejoren su prospectiva.
Los objetivos del milenio fijados en la "Cumbre del Milenio" y la Asamblea General de septiembre del 2000, fueron ninguneados y por eso requirieron de un ¡ya pues!, tal vez hasta con golpe de mesa, en una "Conferencia de Alto Nivel" convocada para Brasilia en noviembre del 2003.  Es evidente la dificultad en repriorizar la agenda de una clase política que tiene visión de corto plazo y que abusa del estímulo emocional.  Como dice el Dr. Real Ferrer, requerimos de una nueva dimensión de lo político y habría que añadir, de lo estratégico.
Ya se intuye que no habrá tiempo para gestionar el cambio y producirlo antes de sufrir intensos efectos globales derivados del daño ambiental.  Vivimos absorbidos por la coyuntura y nos cuesta estar concientes del riesgo acumulado.  Es necesario detenerse, parar un momento y enfocar el entorno contemporáneo.
Veamos y tomemos algunas referencias que nos permitan delimitar y percibir las tendencias, velocidades y peligros.
Para empezar por el lado de la población, habría que recordar que en el 2002, diez años después de Río 1 y 30 después del primer campanazo en la Suecia de 1972, la población mundial superaba ya los 6.200 millones de habitantes, esto es, el doble que en 1972.  El mismo efecto se dio en el Perú, donde de 14.1 millones en 1972, se pasó a 27.2 en el 2005.  Las proyecciones muestran que la población mundial llegará a los 8.000 millones de habitantes para 2025 y a los 9.300 millones de habitantes para 2050, para tal vez estabilizarse en los 12.000 millones de personas a finales del siglo XXI, cuando el Perú ya supere los 55 millones de habitantes.
Por el lado de la equidad, habría que recordar que la población de los países industrializados consume 10 veces más energía por habitante que la población de las regiones en desarrollo.  Que el 15% de la población mundial vive en países de altos ingresos y a ella corresponde el 56% de todo el consumo del mundo, mientras que al 40% más pobre de la población mundial, que vive en países en desarrollo, le corresponde sólo el 11% del consumo.  Las necesidades artificiales enfocadas por el Dr. Real Ferrer dominan, con prioridad sobre las básicas de los que no cubren ni éstas.
Hoy más 800 millones de personas en el mundo viven en la extrema pobreza, de las cuales 6 millones están en el Perú, país en el que la extrema pobreza no cede y la pobreza total supera el 54%.  En el Mundo, el número total de personas que viven en la pobreza, supera los 1,200 millones de personas, de las cuales casi 15 millones están en Perú.
Hay 815 millones de personas desnutridas en el mundo y 777 millones de ellas viven en los países en desarrollo.  Las cifras están reduciéndose en Asia, pero aumentan en África.  Como paradoja de la realidad e imagen de la inequidad del sistema, científicos de la Universidad de Carolina del Norte anuncian el resultado de una investigación que determinó que paralelamente a los 815 millones de desnutridos, hay algo más de mil millones de personas con sobrepeso, esto es, mas obesos que desnutridos.
Según el PNUD, en 1960 el 20% más rico de la población mundial ganaba 30 veces lo que el 20% más pobre, esto es, una brecha de ingresos en proporción de 30 a 1 entre el 20% mas rico y en 20% mas pobre.  En mediciones de 1990, esto es, sólo treinta años mas tarde, se encontró que la nueva proporción era de 60 a 1, esto es, en treinta años se duplicó no sólo la población, sino también la brecha de ingresos.  En 1997, la relación ya era de 74 a 1, esto es, las diferencias están creciendo en una altísima progresión.  Las inequidades tienen hoy muchas caras, inequidad de género, de raza, materiales y espirituales, entre otras especialidades.
Es evidente que en el siglo XX se han acentuado las desigualdades en vez de ser reducidas.  En 1820 la proporción de ingresos mencionada en le párrafo anterior era de 3 a 1, en 1870 de 7 a 1, en 1913 de 11 a 1, y como ya se dijo, en 1997 fue de 74 a 1, por eso se puede decir contundentemente que las desigualdades de hoy son mayores que nunca y sobre todo, que crecen muy rápidamente.
El 1% de la población mundial tiene el 57% de la renta, lo que quiere decir que apenas 70 millones de personas tienen más ingresos que otros 6.100 millones de seres humanos.  ¿Es esto sostenible en un mundo globalizado y puesto en escena en tiempo real por la tecnología?
Por el lado de la degradación de las tierras, la erosión y la desertificación, cabe decir que estos afectos atacan aproximadamente a los dos tercios de las tierras agrícolas del mundo.  Cada año se pierden 14.6 millones de hectáreas de bosques y miles de especies contenidas, reduciendo y erosionando irreversiblemente la diversidad biológica.  Se han destruido aproximadamente la mitad de los bosques tropicales húmedos y los manglares de la Tierra, el 70% de los arrecifes de coral están amenazados y las pesquerías se están diezmando.
La Unión Mundial para la Conservación de la Naturaleza denuncia que al 2006 hay 16,119 especies de animales y plantas conocidas en grave peligro de extinción.  En sólo dos años, entre el 2004 y el 2006 desaparecieron 784 especies de animales.  Más de 11.000 especies están amenazadas de extinción, más de 1.500 ya se han extinguido y otras 5.000 podrían extinguirse, a menos que pronto se adopten las medidas adecuadas respecto aquello que amenaza la biodiversidad.
Por otro lado, los cultivos transgénicos, inexistentes en 1992, hoy superan los 45 millones de hectáreas, y han surgido nuevas amenazas a vigilar, como la nanotecnología y la ingeniería genética aplicada a los seres humanos.
Por el lado de la contaminación del aire, habría que recordar que la capa de ozono no se podrá recuperar hasta mediados del siglo XXI, si y sólo si ahora se toman las medidas adecuadas.  El dióxido de carbono, CO2, presente en la atmósfera (370 partes por millón) se ha incrementado en un 32% respecto al siglo XIX, alcanzando las mayores concentraciones en los últimos 20 millones de años.  A pesar de esto, aun hoy añadimos anualmente a la atmósfera más de 23.000 millones de toneladas de CO2, acelerando irresponsablemente el cambio climático.  Es más, se prevé que las emisiones de dióxido de carbono aumenten en un 75% entre 1997 y el 2020.
La contaminación del aire, mata a tres millones de personas todos los años.  Cada año emitimos cerca de 100 millones de toneladas de dióxido de azufre, 70 millones de toneladas de óxidos de nitrógeno, 200 millones de toneladas de monóxido de carbono y 60 millones de toneladas de partículas en suspensión, agravando los problemas causados por las lluvias ácidas, el ozono troposférico y la contaminación atmosférica local.
Estados Unidos, la indiscutida primera potencia mundial, bien puede ser considerada también la primera potencia del cambio climático, pues con sólo el 4,6% de la población mundial, emite el 24% del CO2 mundial (más de 20 toneladas por habitante/año), y sus emisiones aumentaron 22% entre 1990 y el 2000.  Dada su incapacidad para introducir cambios en su sistema de producción y vida, se inhibe de firmar acuerdos como el de Kyoto.
Y debería seguir con las referencias, porque para cubrir todo el ambiente, habría que presentar igual cantidad sobre la grave situación de la educación, de la equidad de género, de la salud integral, entre otros aspectos del tipo.  Sin embargo ya detengo la enumeración de referencias, porque para los objetivos del presente ensayo se dan por suficientemente enfatizada la gravedad de la coyuntura, con sus tendencias, velocidades y peligros.
Lo ya expuesto es suficiente para visualizar el deterioro acumulado y las inercias involucradas, pero también que parece imposible en los mejores escenarios, que se pueda gobernar el giro del comportamiento de la humanidad lo suficientemente rápido para evitar la colisión con la zona de mayores impactos globales por el daño ambiental.
No será posible "entre otras cosas, porque no hay ni tiempo", como bien dice el Dr. Real Ferrer.  Abordar el cambio de conceptos anclados como paradigmáticos, como el mercado, la soberanía y la democracia, requerirá de un mayor tiempo del que tenemos y tal vez también, del sufrir las consecuencias de un mayor impacto del que hayamos sobrellevado hasta ahora o del que se pueda ver cercano y factible, una coyuntura que nos despierte y haga reaccionar en consecuencia.
Ya casi nadie discute que nos internaremos en la penosa zona de los efectos graves por daño ambiental.  Ahora no sólo hay que atender los objetivos del milenio y los cambios en los conceptos de mercado, soberanía y democracia, sino también, y con intensidad, tenemos que desarrollar enfoques estratégicos para sobrellevar el inevitable impacto global de la zona crítica, en cuya antesala ya estamos.
Hace ya tiempo que dejamos la zona verde de calidad ambiental, entrando a la zona amarilla de notorios impactos ambientales.  Parece inevitable el ingresar a la zona roja de impactos globales de dimensión impredecible, si es que para algunos aspectos ya no estamos en ella.  El gráfico siguiente busca mostrar la idea de como los humanos hemos incrementado los niveles de daño ambiental, en su más amplia acepción, ingresando desde el siglo pasado a la zona amarilla y dadas las dificultades anotadas por el Dr. Real Ferrer, con una tendencia que por más que intentemos cambiar, no evitará el ingreso a la zona roja durante un tiempo que deberá conllevar grandes catástrofes ambientales de impacto global.
Diferentes enfoques hacen que la posición que tenemos hoy pueda variar entre H1 y H2, dependiendo del factor del que estemos hablando.  Sin embargo es claro que no sólo tenemos que trabajar para cambiar nuestro comportamiento y tender a regresar a la zona verde, sino también para entender qué hacer entre T1 y T2, tiempo que estaremos en esa zona roja y que demandará soluciones que no hemos ni siquiera supuesto.
El abastecimiento de agua dulce para consumo humano directo y la calidad de vida que de ella depende, está en grave situación y riesgo.  El agua dulce que se consume a nivel mundial, se obtiene, produce y utiliza de modo que su abastecimiento podría no ser sostenible a largo plazo.  Los esfuerzos por mejorar los sistemas de tratamiento de aguas y frenar la contaminación de las fuentes en uso, deben ser acompañados de equivalentes esfuerzos por desarrollar nuevas fuentes de abastecimiento.  Los tradicionales sistemas de captación, tratamiento, transporte, bombeo y distribución de agua pueden no ser sostenibles y creemos que puede haber mejores alternativas en el terreno de lo no convencional.
El abastecimiento de agua para consumo humano directo en la actualidad proviene principalmente de los ríos, de los lagos y de los pozos artesianos.  Este abastecimiento requiere cuantiosas inversiones en infraestructura de captación, tratamiento, almacenamiento y sobre todo transporte, bombeo y distribución, así como importantes flujos de caja para la operación y el mantenimiento, al punto que los requerimientos de inversión constituyen un real impedimento para cubrir adecuadamente la demanda territorial y volumétrica.
En el Perú el cumplimiento del objetivo 7 y específicamente de la meta 10 para el 2015 parece presentar alta probabilidad de cumplimiento en lo que se refiere al abastecimiento de agua, aunque en lo referido al saneamiento parecen haber algo más de dificultades.  Los indicadores fijados están expresados en términos de población y por lo tanto dan la sensación de avance cuando se consideran las concentraciones urbanas del centralismo y esconden, postergan o soslayan realidades alarmantes en el ambiente rural.  Las mayores carencias seguirán ocurriendo en localidades rurales con menos de 500 habitantes y en las 1,450 comunidades indígenas de la selva del Perú, donde sólo el 12% cuenta con agua potable y muchas como la del Río Corrientes, tienen sus ríos contaminados por la industria petrolera.
Pero hay que pensar más allá de los objetivos del milenio y sus metas, más allá del ya cercano 2015, y más allá de los criterios poblacionales que limitan la calidad a la meta planteada.  Hay que darle al acceso al agua potable para consumo humano directo todo el peso de un Metaderecho.  Hay que reenfocar la inversión en el ámbito rural, donde a pesar de mantenerse índices alarmantes, sólo llega el 17% de la inversión total realizada en el Perú.
Hay que enfocar alternativas no convencionales que aporten nuevos parámetros de costo beneficio a la inversión en abastecimiento de agua para consumo humano directo, promoviendo soluciones distribuidas que incidiendo en lo rural y pudiendo ser aplicables a poblaciones de menos de 500 habitantes, tengan aplicación modular y proyección para ciertas soluciones urbanas.
 
Las rutas convencionales de solución requieren inversiones intensivas, muy lejanas en países como el Perú.  Se requieren soluciones de bajo costo, tecnología simple y de baja complejidad en el mantenimiento, soluciones que entendemos se pueden hallar en el escenario de lo no convencional.  Para observar como estas soluciones no habituales pueden complementar y hasta sustituir las soluciones tradicionales, ejercitemos la exploración de un enfoque no convencional para el abastecimiento de agua para consumo humano directo, tipo de enfoque no convencional que podría y debería emprenderse para tantos otros objetivos.  Analicemos una posible solución en base a la producción de agua para consumo humano por condensación asistida del agua contenida en el aire atmosférico
Para esta exploración que busca demostrar como el enfoque de tipo no convencional es útil y necesario, empecemos con algo de información básica pertinente.  Consideremos que del total de agua disponible en la tierra, el 97% se encuentra el los océanos y que el 3% restante se divide, en orden de importancia, en Hielos y Glaciares; Ríos Subterráneos; Lagos; Vapor de Agua en la Atmósfera; y ríos Superficiales.
Desde tiempos inmemoriales el hombre ha usado la condensación del agua contenida en el aire de la atmósfera, desplegando esfuerzos por mejorar las formas de hacerlo.  Los orígenes ancestrales se pierden en el tiempo, sin embargo, existen registros que aportan referencias del uso de lagunas de condensación o dew ponds, desde el siglo XVII y libros sobre condensación de agua del aire atmosférico desde principios del siglo XIX.  A finales del siglo XIX y durante todo el siglo XX se han dado múltiples desarrollos en técnicas y procedimientos para captar agua del aire atmosférico.
Hoy se capta agua de la atmósfera con diferentes métodos y existen en el mercado equipos de diversos tamaños, costos y rendimientos, que proveen agua directamente del aire de la atmósfera.  Desde unidades que dan servicio en los pasillos de las oficinas, brindando pequeñas cantidades de agua para consumo humano directo, hasta costosísimos equipos que requieren plataformas de 40 pies y que producen cinco metros cúbicos de agua por día.
Tenemos un enorme océano de humedad aérea, con ríos troposféricos llenos de agua dulce, que corren sobre nosotros y abastecen de humedad el aire superficial.  En 1993, Reginald E. Newell y otros investigadores del MIT, encontraron diez enormes estructuras filamentarias, identificadas como las rutas del movimiento del vapor de agua en la troposfera, con caudales cercanos a los 165 millones de kilogramos de agua por segundo, constituidos por bandas de 360 a 770 kilómetros de ancho, tan largas como 7,700 kilómetros, y entre 1 a 2 kilómetros por encima de la superficie de la tierra.
La puesta en servicio de estas fuentes de agua, constituye una sentida necesidad.  La Atmósfera y el agua que contiene, representan una fuente casi cien veces mayor que la de todos los ríos del mundo.  La imagen siguiente muestra los ríos troposféricos estudiados por el grupo dirigido por Newell.
Ríos Troposféricos del mundo
Es posible construir y operar una maquina que reproduzca las condiciones del punto de rocío, con tecnología simple y de fácil mantenimiento, permitiendo obtener agua para consumo humano directo en volumen, calidad y costo competitivo.
Tenemos que potenciar las tecnologías que asuman las complejidades del tiempo que se avecina y que permitan atender necesidades de forma independiente y distribuida.  Los esfuerzos convencionales para brindar acceso sostenible al agua potable implican no sólo la captación y el tratamiento cada ves más sofisticado por la calidad del agua cruda, sino también el manejo de cuencas y almacenamiento en las fuentes, así como el posterior transporte, bombeo, distribución y mantenimiento de redes.
Requerimos enfocar soluciones no convencionales, distribuidas y de tecnología de fácil colocación y mantenimiento.  La condensación asistida de agua atmosférica produce agua donde se necesite y puede hacerse usando energía solar o eólica.  Sería como perforar pozos hacia arriba, extrayendo agua de los ríos troposféricos, al procesar aire atmosférico y extraerle el agua dulce y prácticamente lista para su consumo.
De entrada una solución como la que ofrece una equipo de condensación asistida, ya empieza reduciendo casi totalmente 70% de los costos del sistema convencional, dejando así amplio margen para inclusive rentabilizar la solución.  Para empezar reduce casi totalmente la fase de tratamiento que normalmente pesa alrededor del 25% del costo total, ya que el producto es resultado de la condensación, en la práctica una destilación y así, la calidad del agua resultante prácticamente no necesita tratamiento.  También reduce casi totalmente el costo de transporte, bombeo y distribución, que normalmente representa más del 45% del costo total, ya que la producción se realiza en el lugar de consumo.
El perfeccionamiento de las técnicas de condensación asistida, puede resultar siendo una solución no convencional que sustituya al sistema tradicional de abastecimiento de agua para el consumo humano directo.  En la India, el país con el mejor índice de Gini en el mundo, ya hay un programa de despliegue de tecnología para condensación de agua atmosférica, que ofrece diferentes modelos que tienen capacidad de producir desde veinte y hasta mil litros por día cada uno.
En el Perú habría que privilegiar soluciones para localidades rurales, promoviendo fuentes de financiamiento para la investigación de tecnología no convencional, que produzcan diseños accesibles, aplicables a zonas rurales y que no dependan necesariamente de energía de la red pública.
Los objetivos del Milenio deberían considerar el financiamiento para la investigación de soluciones no convencionales y redefinir sus metas considerando que durante el tiempo en el que estemos dentro de la zona roja aludida líneas arriba, las soluciones tradicionales que dependen de cuencas terrestres, de tratamientos cada vez mas complejos y de costosas obras de ingeniería para el transporte y distribución, pueden no ser soluciones de las que se pueda depender en momentos de crisis global.
Si por cada dólar invertido en sistemas convencionales, se estima que se pueda obtener beneficios de 3 a 34 dólares, las alternativas no convencionales como la del tipo que se propone priorizar, podría producir beneficios superiores.



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1 comentario
  • AlEJaNdrA dE La CrUz | 22/03/2011 14:31:53
    ke chida informacion encontre sobre el agua. justo lo k nesesito y lo k andaba buscando:)
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