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Son los sistemas de Gobierno los que determinan quién obtiene determinada clase de agua,cuándo y de qué manera, y deciden quién tiene derecho al acceso.
La gestión gubernamental deficiente es determinante en la situación de escasez y desigualdad en cuanto a la distribución del agua, expresa el segundo informe trienal de la Organización de Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos, titulado: "El agua, una responsabilidad compartida", que fue presentado ayer en la Ciudad de México en vísperas del cuarto Foro Mundial del Agua.
Aún abunda, pero"
El informe destaca que, aun cuando el agua es un recurso abundante en el planeta, mil cien millones de personas continúan privadas de acceso a un abastecimiento de agua potable adecuado, y se cifra en unos dos mil seiscientos millones el número de las que carecen de instalaciones de saneamiento básicas. Todas ellas se cuentan entre los habitantes más pobres del mundo y más de la mitad viven en China y la India.
Al ritmo al que se progresa actualmente, algunas regiones como el África Subsahariana y Centroamérica no alcanzarán la meta fijada en los Objetivos de Desarrollo para el Milenio de las Naciones Unidas (ODM) de reducir a la mitad, de aquí a 2015, el número de personas que no tienen acceso permanente a agua potable salubre. "Todo lo anterior se debe en gran medida a la gestión deficiente, la corrupción, la falta de instituciones adecuadas, la inercia burocrática, el déficit de nuevas inversiones en la creación de capacidades humanas, y la escasez de infraestructuras físicas", destaca el informe. Contar con servicio de agua de calidad e instalaciones higiénicas básicas podría salvar cada año en el mundo la vida de un millón seiscientas mil personas. En 2002, las enfermedades diarreicas y el paludismo acabaron con la vida de tres millones cien mil habitantes, 90 por ciento de los fallecidos eran niños menores de cinco años
Medio ambiente saludable
Cada año la calidad del agua disminuye y las cifras muestran que la diversidad de los ecosistemas se deteriora con más rapidez en los ecosistemas y especies vegetales en animales de agua dulce, que los ecosistemas terrestres y marinos. "El noventa por ciento de los desastres naturales son fenómenos queguardan relación con el agua, y su número y frecuencia van en aumento. Muchos de ellos son consecuencia de una explotación inadecuada del suelo", informa el estudio. Un ejemplo de esto es la dramática sequía que afecta cada vez más al África Oriental, una región en la que se han talado masivamente bosques para producir carbón y leña para combustible. En el Informe se menciona también el caso del lago Chad, en África. El volumen de sus aguas ha disminuido en 90% desde el decenio de 1960, sobre todo a causa del pastoreo excesivo, la deforestación y la realización de vastos proyectos de regadío incompatibles con el medio ambiente.
Dos de cada cinco habitantes de la Tierra viven actualmente en zonas vulnerables a las inundaciones y la elevación del nivel del mar. Entre los países que más riesgos corren a este respecto, cabe mencionar Bangladesh, China, Filipinas, India, Pakistán, Países Bajos y Estados Unidos de América, así como toda una serie de pequeños Estados insulares en desarrollo. En el informe se pone también de relieve que las mutaciones en los perfiles climáticos contribuirán a agravar la situación.
Más agua para el futuro
En 2030, la población mundial necesitará 55% más de alimentos para poder subsistir. Esto va a traducirse en un incremento de la demanda de agua para regadíos, que ya representa 70% aproximadamente de toda el agua dulce destinada al consumo humano. Pese a que la producción de alimentos aumentó considerablemente en los últimos cincuenta años, 13% de la población mundial "esto es, unos 850 millones de personas concentradas sobre todo las en zonas rurales- sigue hambrienta.
En 2007, la mitad de la humanidad vivirá en ciudades y metrópolis. En 2030, esa proporciónalcanzará los dos tercios, lo cual provocará un aumento espectacular de la demanda de agua en las zonas urbanas. Se estima que unos 2.000 millones de los habitantes de éstas vivirán en asentamientos ocupados ilegalmente y barriadas miserables. Esta categoría de la población
urbana es la que más sufre las consecuencias de la falta de agua limpia e instalaciones de saneamiento.