
Ecologistas en Acción quiere salir al paso de las declaraciones de la CEOE en el sentido de defender la energía nuclear como una fuente ecológica y que soluciona los problemas de abastecimiento e independencia energética.
Ecologistas en Acción considera que:
En primer lugar, si los empresarios desean apostar por la energía nuclear para uso civil en España, lo tienen fácil: Ellos son los empresarios y poseen el capital, no tienen más que invertir en construir nuevas centrales nucleares. En estos momentos de liberalización del mercado de generación de electricidad no existe ningún impedimento legal para instalar nuevas centrales nucleares. La moratoria terminó en 1994 y se cerró definitivamente con el Protocolo Eléctrico de 1999. Si las eléctricas no han optado por embarcarse en nuevos proyectos nucleares es únicamente por las enormes inversiones necesarias y los enormes riesgos financieros que tal aventura conlleva. Finalmente, el precio de una instalación nuclear, muy intensiva en capital, dependerá de los tipos de interés.
Si la energía nuclear despega en algún momento, será por el apoyo político del Estado que garantice el retorno de esas enormes inversiones. Tal como ha ocurrido en EEUU, donde el gobierno de Bush ha invertido un monto de 6000 millones de dólares con el fin de garantizar la rentabilidad de la energía nuclear. La reacción del sector ha sido más que timorata. Estas inversiones sólo han propiciado la aparición de seis nuevos proyectos (recuérdese que Bush hablaba de la construcción de 100 centrales térmicas y nucleares). Asimismo, la central de Olkiluoto, que se está construyendo en Finlandia, sólo es viable por el fuerte apoyo político y económico del gobierno a pesar de lo cual acarrea un sobrecoste de 1500 millones de euros y un retraso de dos años. Contrasta esta necesidad de apoyo político y financiero con las declaraciones de la CEOE en el sentido de que existen demasiadas reglas que vician el mercado: Han sido estas mismas reglas las que han causado el parón nuclear en Europa y en el resto del mundo. Los nuevos proyectos de nucleares hay que buscarlos en países donde no existen suficientes garantías y donde la sociedad es demasiado débil.
Decir que la energía nuclear proporciona a España independencia energética porque los elementos combustibles se fabrican aquí es como decir que el petróleo también nos da independencia energética porque todo el que se consume se refina en nuestro país. Asimismo, atribuir a las nucleares una capacidad absoluta de garantizar el suministro supone ignorar los problemas intrínsecos de estas instalaciones que a menudo sufren paradas no programadas. Sin ir más lejos en 2007 se han producido ya 22 paradas no programadas de centrales nucleares y en la última punta de consumo, que Red Eléctrica se quejaba de haber tenido problemas para superar, había dos centrales con 2000 MW de potencia, en parada para recarga. Y la central nuclear de Vandellós II (Tarragona) estuvo prácticamente la mitad del año 2005 sin funcionar por graves problemas de corrosión. La tragedia para la industria nuclear viene del hecho de que la energía nuclear más baratas es la producida por las centrales nucleares más viejas, justo aquéllas que más problemas y más paradas sufren.
No se puede calificar de ecológica a esta fuente de energía insegura, que genera residuos radiactivos peligrosos durante cientos de miles de años y cuyos efectos sobre la salud de mineros del uranio y de los trabajadores de las centrales son muy perjudiciales.