Los Páramos podrían ser el primer ecosistema de Venezuela gravemente afectado por el calentamiento global


La Región Andina venezolana resguarda una de las reservas de agua más importantes a nivel global y es reconocida por su diversidad biológica, paisajística y cultural. No obstante, el acelerado retroceso de los glaciares y la disminución en la disponibilidad de agua hacen pensar que puede ser el primer ecosistema del país afectado seriamente por el calentamiento global.

Los Páramos son sumamente importantes por diversas razones: son fuentes de agua de una buena parte de la población rural y urbana a escala local, regional, nacional y continental; constituyen un espacio para la vida de numerosas comunidades campesinas e indígenas y funcionan como un corredor biológico para animales en peligro de extinción como el oso frontino y el cóndor de los Andes.

Son ecosistemas de gran relevancia a nivel regional y global porque son uno de los ambientes con más endemismos (especies únicas del sitio en que se encuentran) de las altas montañas del mundo. Su diversidad biológica, paisajística y cultural hace del Páramo Andino un ecosistema único en el planeta.

Los Páramos podrían ser el ecosistema más vulnerable al calentamiento global ya que por ser ecosistemas de alta montaña están distribuidos como un archipiélago de islas en las partes más elevadas de los Andes centrales y del norte. Con el aumento de la temperatura cambian las condiciones a las que están adaptadas las plantas y como consecuencia estas islas se reducen de tamaño.

El grupo de trabajo del Dr. Eulogio Chacón (Instituto de Ciencias Ambientales de la Universidad de los Andes) ha generado unos primeros estimados de los cambios en la superficie del páramo en Venezuela bajo diferentes escenarios de cambio climático. Este trabajo se basa en modelos geográficos sencillos que relacionan los cambios de temperatura con los cambios en la distribución de los ecosistemas a lo largo del gradiente de altitud de los Andes de Mérida. Por ejemplo, en un escenario de aumento de 3.50 C de la temperatura durante este siglo, el páramo andino altiandino (el piso superior, ubicado actualmente por encima de los 4000 m) pasaría de una superficie actual de 411 km2 a solo 5 km2, una perdida de 98% de su extensión. Es decir, bajo este escenario, muchas de las especies únicas asociadas a este ambiente, como los frailejones gigantes, prácticamente desaparecerían.

Según el informe “El Cambio Climático no tiene fronteras, impacto del cambio climático en la comunidad andina” publicado en mayo pasado por la Secretaria General de la Comunidad Andina, los países andinos producen el 10% del agua del planeta, la cual desciende principalmente de ecosistemas andinos. La alteración de estos caudales por efectos del calentamiento global tendría un efecto difícil de predecir, pero seguramente modificaría el acceso a fuentes de agua, la biodiversidad y la conservación de otros ecosistemas, en particular de la Amazonia, considerada por muchos el pulmón del mundo.

De esta situación se hace imperativo desarrollar políticas conjuntas entre los países Andinos que ayuden a solventar esta realidad y que integren a pobladores andinos, organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, empresarios e investigadores.

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