Activistas de Greenpeace se encadenan al stand de la compañía murciana Grupo Fuentes S.L. para protestar por el agotamiento del atún rojo
Más de 80 activistas de Greenpeace de 15 países han ‘clausurado’ los stands de cinco grandes proveedores de atún en la European Seafood Exposition de Bruselas, para demandar que estas compañías dejen de vender atún capturado de forma insostenible. Los activistas han cubierto los stands con redes de pesca y se han encadenado a ellos, además, han colocado pancartas en 13 idiomas con el lema: “El tiempo y el atún se están agotando”. Una pancarta de 8 por 11 metros con este mismo mensaje fue desplegada en frente del edificio. Paralelamente, los activistas han emitido un mensaje a través de la megafonía de la feria pidiendo a los visitantes que compren sólo productos pesqueros obtenidos de forma sostenible.
Los stands clausurados por Greenpeace son Mitsubishi Corporation (Japón), el mayor comercializador de atún del mundo; Ricardo Fuentes (España) del que se estima que controla el 60% de la producción mediterránea de atún rojo; Azzopardi Fisheries (Malta), responsible de la mayor empresa de engorde de atún del Mediterráneo; Dongwon Fisheries (Korea), que controla más del 75% del mercado coreano de atún; y Moon Marine (Taiwan), un operador global muy implicado en pesquería de palangre que capturan atún en Indonesia.
“Estas compañías son grandes actores en la industria atunera y están destruyendo las poblaciones de atún a causa de la sobrepesca y del empleo de métodos de captura destructivos”, -ha declarado Sebastián Losada, de la campaña de Océanos de Greenpeace, desde Bruselas. “La sobrepesca llevará a la extinción comercial de muchas poblaciones de atún en el futuro cercano a no ser que se tomen medidas urgentes”.
Entre las cinco compañías a las que los activistas han señalado como responsables de comercializar atún procedente de pesquerías insostenibles, se encontraban tres de las que dominan el mercado del atún rojo y que por tanto tienen un peso fundamental en el comportamiento de esta industria: Mitsubishi Corporation, la española Grupo Fuentes y el grupo maltés Azzopardi Fisheries.
“La pesquería de atún rojo en el Mediterráneo es una de las más rentables en todo el mundo pero también una de las que sufre mayores índices de pesca ilegal. Las actividades de estas empresas están fuera de control y deberían dejar de comerciar con atún rojo hasta que la población se recupere”, -ha añadido Losada. “Si no se cambia hacia una producción sostenible, en un futuro cercano simplemente no habrá pescado que capturar y los negocios del sector tendrán que cerrar para siempre”.
El atún rojo es una especie amenazada por las prácticas ilegales y la pesca abusiva, especialmente en el Mediterráneo, que obstenta uno de los mayores índices de pesca ilegal en el mundo de esta especie. En los últimos años, las capturas de atún rojo han alcanzado las 50.000 toneladas anuales pese a que legalmente sólo se pueden capturar en torno a las 30.000 toneladas.










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