‘Máxima prioridad’ a la búsqueda de partículas en el exterior de Ascó I
El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha acordado dar prioridad a la realización de la campaña de vigilancia radiológica en el exterior de las instalaciones de Ascó I, así como a la formalización del acta de inspección realizada en dicha central del 5 al 7 de abril y a las actuaciones posteriores necesarias para la propuesta de sanción al titular.
Además, el CSN ha anunciado la detección de nuevas partículas dentro del emplazamiento, en las mismas áreas donde se detectaron las anteriores, cuyo contenido radiactivo está siendo aún evaluado.
Esta nueva detección se ha llevado a cabo a través del programa de vigilancia que supervisa el organismo regulador y que se mantendrá hasta que permita descartar la presencia de más partículas. Por el momento, el CSN mantiene la calificación 2 (incidente) en la escala internacional.
Los inspectores del organismo ya han iniciado el seguimiento de los controles personales que se están efectuando a posibles afectados y que no han revelado en principio indicio de contaminación en personas.
Tales son las principales actuaciones que han surgido de la sesión especial del CSN para analizar la última información disponible sobre el incidente y acordar las principales líneas de actuación de los servicios técnicos del organismo para esclarecer los hechos, estimar sus consecuencias y determinar las acciones correctoras y sancionadoras que se deriven.
La organización ecologista Greenpeace no considera suficiente la destitución del director y del jefe de protección de la central nuclear de Ascó tras conocerse la fuga radiactiva ocurrida el pasado noviembre, y pide el cese de la junta directiva de la entidad que explota esta central tarraconense.
Cabezas de turco
Así lo ha declarado Carlos Bravo, responsable de la campaña antinuclear de Greenpeace, quien ha afirmado que la Junta de Administradores de la gestora es responsable de que la central continuara funcionando a pesar de los riesgos y de que se ocultara información.
Bravo ha matizado que aunque los destituidos son culpables, no dejan de ser “cabezas de turco de quita y pon”, ya que quien determina las directrices de funcionamiento de la central es la gestora, la Asociación Nuclear Ascó-Vandellós II, formada por las empresas Endesa e Iberdrola.
“Ahora pondrán a otro al que le dirán que continúe con la directriz de que la central funcione a toda costa” y de que “si tiene un error, lo oculte o lo minimice”, ha denunciado Bravo, según informa Efe.










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