El primer avión propulsado por hidrógeno es español

La toledana localidad de Ocaña ha entrado en la historia mundial de la aviación. Por primera vez, un avión tripulado ha volado utilizando para su propulsión exclusivamente la energía obtenida de pilas de combustible de hidrógeno. Y lo ha hecho sobre el cielo de este pueblo manchego, tal y como anunciaron ayer los responsables de Boeing, la compañía responsable del proyecto.

El evento tuvo lugar el pasado 8 de marzo, cuando el pequeño aparato experimental, de apenas seis metros y medio de longitud y 16 metros de envergadura, que había despegado del aeródromo de uso civil de Ocaña a los mandos del piloto español César Barberán, se mantuvo en el aire durante 20 minutos a una altura de 1.000 metros sobre el nivel del mar, utilizando sólo este tipo de energía.

Desde el madrileño Centro Europeo de Investigación y Tecnología de Boeing, explican que el objetivo ha sido “demostrar que es posible realizar un vuelo tripulado y sostenido -es decir, sin perder nivel- utilizando como única fuente de potencia una pila de combustible de hidrógeno”.

Energía del futuro

El hidrógeno, al que llaman la energía del futuro, tiene la ventaja de que no contamina en destino -allí donde se utiliza- porque sólo emite vapor de agua. Eso sí, su producción industrial tiene un coste energético que, si no parte de recursos renovables, implica un correspondiente impacto medioambiental. En todo caso, el rendimiento energético del aeroplano es el doble que el de un motor convencional.

El prototipo de Boeing no pudo utilizar las pilas de hidrógeno para su despegue, por la elevada potencia requerida. El avión obtuvo la velocidad necesaria gracias a una batería recargable de ión-litio, que fue desconectada por el piloto al alcanzar la altura de crucero.

El éxito de este proyecto es importante, pero no cambiará a corto plazo la aviación comercial. Como explican los técnicos de la compañía aeronáutica: “Puede convertirse, a medio plazo, en la fuente de energía primaria de los pequeños aviones, aunque difícilmente pueda serlo para un avión grande. En esos casos, sí se podría utilizar como complemento, como los grupos electrógenos auxiliares”.

Permiso de Aviación Civil

Para el experimento, se utilizó un planeador convencional, sustituyendo el motor por dos baterías. Con la transformación, los 600 kilogramos de peso original del aparato aumentaron en otros 100 kilos. Uno de los asientos fue reservado para la unidad de control de potencia. Además, necesitó un permiso específico de las autoridades de Aviación Civil.

Boeing eligió la localidad de Ocaña porque su aeródromo se encuentra a muy poca distancia de la sede del Centro Europeo de Investigación y Tecnología de Boeing en Madrid, el único instituto propio de la compañía fuera de Estados Unidos.

Pero el director tecnológico del Grupo Boeing, John Tracy, alega otros motivos por los que este importante proyecto se ha realizado en nuestro país: “La empresa ha buscado por todo el mundo y necesitaba lo mejor en desarrollo de tecnología. Y elegimos España en particular por sus expertos en tecnología medioambiental, y en control y seguridad aérea, porque aquí está lo mejor de lo mejor”.

Compártelo
  • Digg
  • del.icio.us
  • Menéame
  • Fresqui
  • Ma.gnolia
  • Technorati
  • Furl
  • NewsVine
Escuchar en MP3
Recomendar este artículo Mandar este artículo por correo Mandar este artículo por correo
Publicidad

Zona de discusión - Deja su comentario

desarrollado por
XUL
en colaboración con
ECOMUNICACION