Los osos pardos del Cantábrico, nuevamente amenazados
Pese a que el oso pardo tiende a guarecerse en sus cuevas u oseras en cuanto llega el invierno, este año 2008 algunas de las osas que ocupan los territorios más bajos de la Cordillera Cantábrica, están manteniendo una actividad constante en busca de alimento. Los técnicos reconocen que en caso de necesitar alimento, las osas y sus crías pueden llegar a tener una intensa actividad invernal, la respuesta a este comportamiento podríamos encontrarla en que algunos ejemplares no han
podido durante el otoño acumular las grasas suficientes que les sirven como reserva para soportar un largo periodo de inactividad y ausencia de alimentación como es el periodo de la hibernación.
Pero este problema de falta de alimentación ha debido de ser más acusado en algunas áreas de las montañas cantábricas donde la otoñada no ha sido buena. Los bosques de los valles bajos del centro de Asturias tuvieron el año pasado una pequeña producción de frutos, especialmente de castañas. Además de osas acompañadas de sus crías, durante todo el invierno han podido localizarse osos adultos con una actividad muy intensa recorriendo las montañas en busca de alimento.
Otra de las causas que podría motivar una mayor presencia osera en las montañas durante el invierno, pudiera estar relacionada con los cambios climáticos. El invierno del año 2008 está resultando extremadamente caluroso, con temperaturas inusuales para esta época del año, con una primavera ya muy adelantada aún cuando nos encontramos en febrero.
Riesgo para su supervivencia
Este cambio de comportamiento tan acusado como es mantenerse activos durante todo el invierno, supone un grave riesgo para la supervivencia de los osos, ya que normalmente, los plantígrados durante el invierno permanecen en sus cuevas durmiendo y por tanto no utilizan las montañas en un periodo de intensa actividad cinegética. Las áreas oseras cantábricas son en gran parte coincidentes con las áreas donde cada invierno, se realizan cientos de batidas de caza al jabalí. La presencia de los osos en épocas invernales en las áreas de caza, se considera uno de los riesgos más importantes para su supervivencia ya que la posibilidad de que un cazador dispare sobre un oso confundiéndolo con un jabalí es muy alta.
El control de la población osera cantábrica, mediante la utilización de cámaras de disparo automático que son colocadas en las áreas donde viven los osos, permite descubrir muchos aspectos desconocidos de su ecología, y también la de otros animales. Osos y jabalís, coinciden en los mismos territorios y en muchas ocasiones las diferencias de tamaño entre ambas especies es muy similar, como se aprecia en las imágenes que han podido captar las cámaras del FAPAS.
La ausencia de carroñas, clave para garantizar la alimentación de los osos
Desde que la Unión Europea obliga a la retirada de los animales domésticos muertos en las áreas de montaña donde habitan osos la comida ha escaseado de tal manera que algunos animales parecen haberse visto obligados a un cambio de comportamiento notable. Los osos hasta finales de la década de los noventa generaban muy pocos ataques a las instalaciones apícolas que hay en estos territorios. Sin embargo, ahora los daños de los osos a las colmenas se han multiplicado por todo el territorio cantábrico. Un estudio realizado por el FAPAS en Asturias evidencia el cambio de este comportamiento de los osos cantábricos una vez que las carroñas son escasas en las montañas, aumentando notablemente los ataques a los colmenares.
Pese a que existe una generalizada consideración de que el oso es básicamente un animal omnívoro, los trabajos de seguimiento de esta especie realizados por el FAPAS, han demostrado que en determinadas épocas del año, coincidiendo con la salida de los osos de su letargo invernal, la búsqueda y aprovechamiento de las carroñas de animales domésticos por parte de los osos es muy intenso.










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