Nuevo vertido de Total en Francia
Una mancha negra de fuel tóxico de 22 kilómetros invade desde el domingo el estuario del Loira, en el oeste de Francia. El punto de partida de esta catástrofe ecológica lleva de nuevo el sello de la firma petrolera Total y tiene como punto de partida una fuga en la zona de carga de su refinería que la firma habría tardado en revelar.
El escape de al menos 400 toneladas de carburante se produjo en la tarde del domingo y el hoy, unas 100 de ellas ensuciaban las aguas y la arena de la zona marítima que rodea el puerto y el astillero de Saint-Nazaire, en la desembocadura del Loira.
El ministro de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, Jean-Louis Borloo, no dio señales de haberse enterado del accidente hasta el lunes, cuando se desplazó al estuario para evaluar los daños.
Cooperación tras el desastre
Para el responsable de Ecología del Gobierno de Nicolas Sarkozy, la situación es “grave”, aunque la marea negra es de dimensiones inferiores a las sufridas con el naufragio del Amocco Cadiz, hace tres décadas, o del Erika, en 1999. Total, que todavía no ha salido por completo de los juicios a los que ha sido sometida por la catástrofe del Erika, ha intentado hoy demostrar que cooperaba en las tareas de limpieza por la nueva marea negra y prometió asumir la totalidad del coste de las operaciones en lo que parece un intento de cubrirse ante las críticas.
Según la Oficina Nacional de la Caza y de la Fauna Salvaje (ONCFS), ya han sido localizados varios pájaros muertos o atrapados. En otros puntos de las marismas, los agentes de la ONCFS no pudieron salir de sus vehículos al estimar que el aire era irrespirable.










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