Las obras de un nuevo polígono industrial en Valdemoro (Madrid) arrasan una colonia de un escarabajo único en España


Las obras realizadas en las últimas semanas en el polígono de Las Canteras (I-2) y los trabajos de adecuación del futuro polígono de la Ermita de Santiago (I-4) destruyen una colonia de este endemismo ibérico, descubierto en la Comunidad de Madrid en el año 1991 y que en la actualidad está en serio peligro de extinción.

El escarabajo-avispa español (Neoplagionotus marcae) es un coleóptero perteneciente a la familia de los cerambícidos y, tras la drástica transformación de su hábitat, su presencia en el municipio está seriamente comprometida debido sobre todo a la eliminación de su principal planta nutricia: Lavatera triloba. Se trata de una malva de distribución geográfica
bastante irregular, con poblaciones generalmente aisladas y que experimentan una sensible regresión por efecto de ciertas actividades humanas.

En este mismo sentido el Ayuntamiento de Valdemoro aprobó en su último Plan General de Ordenación Urbana la calificación de nuevo suelo industrial distribuído en cinco sectores: la Peluquera (I-5), el Olivar de Mesa, la ampliación del polígono Rompecubas, La Ermita de Santiago (I-4) y Las Canteras (I-2).

El paréntesis veraniego fue aprovechado para transformar “de forma brutal” la fisonomía del entorno afectado precisamente por estos dos últimos sectores. Ello supuso de facto la destrucción del cauce del Arroyo de la Ermita de Santiago, de imprevisibles consecuencias ecológicas dada su estrecha relación hidrogeológica con el Parque de Las Bolitas de Airón y el Arroyo de la Cañada.

El escarabajo-avispa español fue descubierto por el entomólogo José I. López Colón a principios de los años 90 en la cercana localidad de Rivas-Vaciamadrid. Sin embargo el hallazgo no se haría público hasta 1997 a través de una revista científica. Por una cruel paradoja, en esas mismas fechas una urbanización arrasaba el espacio donde se asentaba la única
población detectada de Neoplagionotus marcae. Con posterioridad fueron descubiertas nuevas poblaciones en zonas de Madrid, Castilla-La Mancha, Andalucía y Extremadura. Precisamente en esta última Comunidad la especie ha sido incluída en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas.

En nuestro ámbito, las previsiones no permiten abrigar grandes esperanzas para la supervivencia de la especie. Sobre todo si se considera que el anunciado polígono de la Ermita de Santiago (I-4) tendrá una superficie superior a un millón de metros cuadrados, dándose la circunstancia de que el área de distribución de la planta nutricia del escarabajo coincide prácticamente en su totalidad con este área industrial. Puede afirmarse que el escarabajo-avispa español, verdadera joya entomológica, corre suerte semejante a especies tan singulares como el lince ibérico o el águila imperial ibérica. En su
contra opera, tal vez, su pequeño tamaño y, sin ninguna duda, la tradicional desconsideración de la Administración hacia estos minúsculos integrantes de los ecosistemas cuya presencia puede entenderse, muchas veces, como indicador de la calidad de los mismos. Efectivamente, a diferencia de otros países de nuestro entorno, todavía carecemos de estrategias administrativas solventes que brinden protección efectiva a este tipo de especies. Las enormes lagunas en lo tocante a su biología, status, ecología, etc. explican en parte la ausencia de protección legal o las deficiencias de las escasas normas existentes.

Para hacernos una idea global de la importancia de los invertebrados baste señalar que este colectivo de seres vivos representa el 97% de todos los animales que pueblan el planeta. Este escarabajo exhibe un diseño cromático semejante al de las avispas a las que trata de asemejarse. La combinación de los colores amarillo y negro suele constituir en la naturaleza una advertencia de la peligrosidad o desagradable sabor de sus portadores. Esta estrategia, a través de la cual una especie inofensiva adopta la coloración de otra especie temible o de gusto desagradable, es conocida por los científicos como mimetismo batesiano.El hallazgo reciente de nuevos pies de la también conocida como malva trilobada a escasos metros del perímetro de la finca de “El Espartal” constituye un indicio de la presencia más que probable de esta especie en el interior de este espacio. Recordemos que en esta finca -de más de 1.300 Ha. y propiedad de ARPEGIO- está previsto un nuevo desarrollo urbanístico consistente, entre otras actuaciones, en la construcción de 6.100 viviendas, nuevas infraestructuras viarias, una ciudad deportiva y un campo de golf. La constatación de la existencia de esta especie vegetal en la zona viene a sumarse a las numerosas razones esgrimidas a favor de la conservación de la finca y su inclusión en el Parque Regional del Sureste como se viene reclamando desde instancias conservacionistas.

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