Organizaciones ambientalistas critican las la mala gestión de los ministros europeos de Pesca
Greenpeace y Oceana han vertido duras críticas al Consejo de la Pesca de la UE, que comienza hoy en Bruselas. Unos 200 activistas de 14 países diferentes de la Unión Europea han bloqueado esta mañana las siete entradas al edificio del Consejo de la Unión Europea donde los ministros de pesca iban a reunirse para decidir las cuotas anuales de pesca. Los activistas han construido un muro de 30 metros de largo y 2,5 metros de ancho frente a la entrada principal del edificio con el mensaje “Cerrado hasta que las pesquerías se recuperen”.
El Consejo de Pesca celebra hoy su reunión anual para decidir las cuotas de pesca (TACs) durante el próximo año. Dado historial del Consejo, no se espera que este año las negociaciones introduzcan avances medioambientales y económicamente sostenibles que supongan la conservación de la biodiversidad y las poblaciones de peces. Greenpeace considera que el actual proceso de toma de decisiones en Europa necesitan una revisión urgente.
“El Consejo de Pesca ha sido un desastre total para la pesca” ha declarado Saskia Richartz, responsable de la Unidad Política Marina de Greenpeace en Bruselas. “A menos que se introduzcan cambios y se escuche a los ministros de Medio Ambiente, la pesca en Europa se enfrenta a un colapso económico y ambiental”.
Por su parte, Oceana, la organización internacional para la investigación y conservación de los mares del mundo, ha puesto de manifiesto la ineficiencia del actual sistema de gestión pesquera de la UE, dado que no refleja las capturas reales. Además de las cantidades autorizadas para su desembarco por el Consejo, cientos de miles de toneladas de peces y otros organismos marinos son capturadas o afectadas indirectamente por la pesca, incluyendo muchos descartes y capturas accidentales. Oceana considera que todas las especies afectadas por las actividades pesqueras deben ser tenidas en cuenta y que se deben aprobar medidas para eliminar urgentemente su impacto adicional.
Como es ya usual, los Ministros de Pesca se enzarzarán en una batalla para conseguir el máximo de cuotas de captura para especies como la caballa, el bacalao o la merluza. Y, según viene siendo habitual, se espera que los TACs y cuotas no respeten los consejos científicos que podrían asegurar la explotación sostenible de estos recursos a largo plazo. Aunque este grave error es ya común en todos los Consejos de Ministros de pesca, es sólo parte del problema.
De hecho, una porción muy significativa de las capturas volverá a ser tirada al mar como descartes. Estos animales descartados, incluyendo especies comerciales y protegidas (entre ellos muchos invertebrados, peces, aves, mamíferos marinos, tortugas…), así como multitud de inmaduros de talla inferior a la permitida, tienen, en su mayoría, muy pocas posibilidades de sobrevivir.
El año pasado se autorizaron capturas de cerca de 10 millones de toneladas de recursos marinos, a los que había que sumar la escalofriante cifra de 1,35 millones de toneladas descartadas en aguas de la Unión Europea, dos tercios de ellas en el mar del Norte. Es decir, un 14,6% de los desembarcos totales realizados por la flotas de la UE según las evaluaciones de FAO para 2005. O lo que sería igual a los desembarcos totales realizados por las flotas de Italia, Suecia, Irlanda, Alemania y Portugal juntas. Algunas pesquerías, llegan a descartar hasta el 80% de las capturas, e incluso más. Este es, por ejemplo, el caso de la pesquería de quisquilla gris (Crangon crangon) que desperdicia docenas de billones de pequeños crustáceos al año, así como millones de juveniles de platija, lenguado, bacalao y merlán que son capturadas accidentalmente.
“Lo que ocurre cada mes de diciembre en el Conejo de Ministros de Pesca es una tragicomedia”, comenta Gilles Doignon, responsable de las campañas de Ocena contra el derroche pesquero. “Los ministros pasan horas debatiendo y aprobando cuotas en complicados cálculos, sabiendo que no serán respetadas y que enormes cantidades de peces capturados serán arrojados de nuevo al mar e ignorados en la gestión pesquera. Los descartes son un desperdicio que no sólo amenaza a los ecosistemas marinos, sino que pone en peligro el futuro de las pesquerías”, añade Doignon.
Oceana ha recomendado a los Ministros de Pesca de la UE que definan claramente las cuotas de pesca de forma veraz, teniendo en cuenta todas las especies capturadas, en especial los descartes, y no solo las que terminan siendo desembarcadas.
Para poder alcanzar una gestión más eficaz de los recursos pesqueros, Oceana ha pedido al Consejo de Pesca europeo que apoye la imposición de una prohibición de descartes con medidas suplementarias, según propuso la Comisión en marzo de 2007 (COM(2007)136). Los limites de capturas accidentales y medidas adicionales deberían establecerse teniendo en cuenta cada pesquería por separado y ser aplicados progresivamente. Entre los ámbitos en los que debería ponerse un esfuerzo especial es en el incremento de la selectividad de las artes de pesca y en la ayuda a los pescadores para adaptarse a esta nueva política, que, junto al control sobre las actividades de pesca y el aumento de la cobertura de observadores a bordo, pueden reforzar y asegurar un modelo imparcial y equitativo para la aplicación de estas medidas.
“Sin un fuerte compromiso por parte de la UE para gestionar adecuadamente todas las especies capturadas contabilizando las capturas reales y no las desembarcadas, será imposible evitar que la situación de los caladeros siga deteriorándose y que el Consejo de Ministros de Pesca de diciembre sea nuevamente un fiasco para las especies marinas y para los pescadores. Apostar por la reducción de capturas accidentales a los mínimos posibles y prohibir los descartes debe ser la principal prioridad










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