SEO/BirdLife reclama un plan coordinado en las comunidades autónomas para la recuperación de las aves
El 13 de noviembre de 2002 el petrolero Prestige, con 77.000 toneladas de fuel a bordo, sufrió una grave grieta en el casco que le llevó, seis días más tarde, y tras una polémica toma de decisiones, a partirse en dos a 120 millas de la costa coruñesa. Desde el inicio de esta crisis se hizo patente el riesgo que corrían las poblaciones de aves marinas.
Los voluntarios recogieron más de 23.000 ejemplares desde las costas de Vizcaya hasta las de Galicia, aunque la estimación de todas las afectadas por la marea negra oscila entre 100.000 y cuarto de millón de aves.
Entre el 16 de noviembre de 2002, fecha en que se recogió el primer ave petroleada, hasta el 31 de agosto de 2003, se registraron 23.181 aves (el 74% ya muertas) de más de 90 especies, más de la mitad de las cuales en Galicia. Sólo el 10% de las aves recogidas vivas (unas 600) consiguieron recuperarse. De acuerdo con las estimaciones de SEO/BirdLife y otras entidades científicas, dado que sólo se recoge un porcentaje de las aves petroleadas –muchas quedan engullidas en el chapapote o acaban hundiéndose en el mar-, el número total de aves afectadas podría ascender hasta las 250.000. Se trata probablemente de la mayor catástrofe ornitológica ocurrida en España y una de las más graves de toda Europa.
Sin embargo, cinco años después del desastre no hay indicios que revelen la disminución de las aves marinas en el Cantábrico, y las especies parecen haberse recuperado. Incluso especies al mismo borde de la extinción como el arao común (Uria aalge), cuya desaparición definitiva fue temida por los expertos como consecuencia del vertido, continúa criando en las costas gallegas, aunque se estima que sólo hay entre 3 y 5 parejas. El arao fue elegido Ave del Año 2003 como símbolo del esfuerzo de los casi 1.500 voluntarios desplegados por la asociación en Galicia, Cantabria y otras comunidades autónomas.
Riesgos similares
A pesar de esta aparente normalidad, SEO/BirdLife llama la atención de las autoridades del riesgo existente en las costas españolas a que se repita un suceso similar. Solamente en 2007 se han producido varios incidentes graves ocasionados por derrames accidentales de hidrocarburos. Recordemos el caso del Don Pedro, en el puerto de Ibiza, que obligó a cerrar varias playas, o los continuos incidentes en el área del Estrecho de Gibraltar. Esta zona, una de las más importantes de la península para las aves marinas en migración entre el Atlántico y el Mediterráneo, es también una de las que mayor riesgo acumula de que se produzca un accidente marítimo tan grave como el del Prestige, por lo que necesitaría un dispositivo permanente de respuesta a una posible catástrofe ecológica.
SEO/BirdLife reclama a todas las comunidades autónomas un plan coordinado de recuperación de aves marinas en caso de marea negra. A su vez, el Ministerio de Medio Ambiente debería diseñar un protocolo de actuación de apoyo a las autoridades autonómicas en los casos más graves, como existe para los incendios forestales. Durante la crisis del Prestige se sentaron las bases de una respuesta coordinada que hiciera posible la atención de las aves vivas petroleadas, por un lado, y por otro la recogida y posterior necropsia de las aves muertas que el mar arrojaba a las playas, a fin de identificar el alcance del impacto sobre sus poblaciones. Toda esta experiencia acumulada por administraciones, ONG y universidades no debería ser desaprovechada y plasmarle en planes y protocolos de emergencia.
¿Qué hemos aprendido del Prestige?
A nivel internacional, la normativa de seguridad marítima progresa a un ritmo exasperante. Una medida tan obvia y unánimemente reconocida como el doble casco para los grandes petroleros no será obligatoria hasta 2010 y entretanto se siguen sucediendo desastres como los recientes de San Francisco o el Mar Negro que están provocando grandes mortandades de aves marinas. En la Unión Europea se aprobó en diciembre de 2006 una Estrategia del Medio Ambiente Marino y progresa a paso de tortuga (marina) una directiva de protección del mar que podría aprobar interesantes medidas de prevención y disminución de los riesgos del tráfico marítimo.
Desde hoy hasta el próximo día 15 de noviembre la Universidad Internacional Menéndez Pelayo organiza en La Coruña un curso en el que se determinará no sólo la evaluación económica, social y ambiental sino también los cambios que han tenido lugar en este período en diferentes aspectos. Durante cuatro días se darán a conocer la situación actual de la zona afectada en comparación con la que existía antes de la catástrofe analizando logros y carencias.
Entre los participantes al encuentro se encuentra Felipe González Sánchez, Delegado de SEO/BirdLife en Cantabria y uno de los principales coordinadores del dispositivo de recuperación de aves afectadas por el petróleo durante la crisis que montó SEO/BirdLife en la costa cantábrica y gallega










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