Los establecimientos pueden ahorrar un 75% de emisiones con solo cerrar sus puertas

Los locales comerciales y hosteleros podrían ahorrar hasta un 75 por ciento de emisiones de CO2 a la atmósfera con solo cerrar las puertas durante los meses de verano, lo que se consigue con una inversión cero. Esta es una de las conclusiones del estudio “Mentes abiertas, puertas cerradas”, presentado hoy, que ha sido elaborado por la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU) y subvencionado por el Ministerio de Medio Ambiente.

El proyecto se ha llevado a cabo durante junio, julio, agosto y septiembre, en 140 locales de cuatro grandes ciudades (Sevilla, Zaragoza, Valencia y Madrid) y de tres poblaciones turísticas (Torremolinos, Marbella y Benidorm).

El objetivo del mismo era cuantificar y concretar el consumo energético que supone mantener las puertas abiertas de los establecimientos mientras funcionan los equipos de climatización para conocer las emisiones de CO2, principales responsables del cambio climático, según ha explicado en rueda de prensa Ana Echenique, de CECU.

La principal conclusión es que los 140 locales estudiados emiten casi 155 toneladas de CO2 a la atmósfera de junio a septiembre y simplemente cerrando las puertas, con una inversión cero, el ahorro sería del 75 por ciento.

Con la información recogida en los establecimientos se ha elaborado una base de datos a partir de la cual se ha calculado el consumo de energía y su equivalencia en emisiones de CO2, tomando como referencia las generadas por la producción de electricidad a partir de gas natural.

Así, el estudio destaca el hecho de que un solo comercio es capaz, durante el verano, de emitir más de una tonelada de dióxido de carbono al mes a base de derrochar la energía manteniendo sus puertas abiertas

Uno de los datos más significativos es que en el 25 por ciento de los establecimientos la temperatura era inferior a 24 grados centígrados, cuando lo saludable es entre 24 y 26 grados, y la diferencia promedio entre temperatura exterior e interior es mayor en los de Sevilla y Madrid.

La responsable de CECU ha destacado que el sobrecoste medio del “despilfarro” es de 500 euros, lo que viene a poner de relieve que la energía en España es barata, por lo que desde esta organización se pide una subida de tarifas a partir de un determinado consumo.

Echenique ha insistido en que el coste que tiene para los comercios utilizar la energía de una forma mucho más eficiente y sostenible es cero, ya que sólo tienen que cerrar las puertas.

Paralelamente, se ha realizado una “miniencuesta” que revela que los consumidores no mencionan entre los motivos por los que eligen un local determinado, el hecho de que las puertas estén abiertas.

Como parte del proyecto, CECU remitirá una carta a cada uno de los comercios analizados en los que se les comunicará los datos de su local y lo que significan de ineficiencia energética y en emisiones.

Por su parte, David Mateos, de Ecologistas en Acción, y José Carlos Puentes, de Amigos de la Tierra, han coincidido en valorar el estudio y han insistido en que España es un país “altamente” ineficiente en los usos energéticos, por encima de los países de la Unión Europea.

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