Ecologistas en Acción advierte que la falta de seguimiento de las áreas incendiadas aumenta la pérdida de suelo
Ecologistas en Acción advierte que en los espacios naturales afectados por incendios no se están adoptando las medidas disuasorias, preventivas o restauradoras necesarias, y esto hace que se esté acelerando la pérdida de suelo, algo que se agrava cuando los datos señalan que el 22,3 por ciento del territorio andaluz sufre un riesgo «alto o muy alto» de desertización, una cifra que supone la novena mayor tasa de las comunidades autónomas españolas, según datos del Ministerio de Medio Ambiente.En los últimos años se han calcinado una media de 150.000 hectáreas de terrenos forestales y como consecuencia de ello, enormes daños ambientales, siendo el más apreciable, la pérdida del paisaje debido a la destrucción vegetal, efectos sobre la fauna silvestre, pérdida de aprovechamientos agropecuarios y forestales y el más preocupante, la pérdida de la cubierta vegetal.
Para Ecologistas en Acción esta pérdida de suelo es el efecto más negativo de los incendios forestales y por ello, solicitan que se evalúen las consecuencias para adoptar, si fuese aconsejable, medidas preventivas y de restauración de las zonas incendias.
Así, recuerda que el suelo desprovisto de vegetación, especialmente en las laderas y zonas de media y alta pendiente, pierde por lixiviación o erosión gran parte de los nutrientes o de materia orgánica localizada en el prime perfil del suelo, aunque no en todos los casos las pérdidas son iguales en magnitud ni importancia.
Ecologistas en Acción insiste que los efectos sobre el suelo se intensifican debido a la ausencia de la adopción de medidas disuasorias, cautelares y de restauración si fuesen necesarias, y denuncia que a pesar de que la Administración andaluza contempla este tipo de planes o de medidas, no se suele aplicar con carácter general, incumpliendo sus propios criterios de gestión.
Para la asociación es fundamental el acotamiento al pastoreo en las zonas incendiadas que antes del incendio forestal de destinaba al aprovechamiento ganadero, ya que una excesiva carga ganadera puede provocar un fracaso de la propia capacidad regeneradora de las especies vegetales autóctonas acentuando el problema.
También considera esencial la adopción de medidas cautelares allí donde sea necesario y no trate de priorizar sólo en los grandes incendios forestales que han despertado el interés mediático.
Dichas medidas cautelares se plantean, para entre otros objetivos, reducir los efectos de la escorrentía laminar y por tanto de la pérdida de suelo fértil. Para ello es vital realizar determinadas obras como fajinas, albarradas o empalizadas que ayuden a retener el suelo y las semillas silvestres.
En segundo término, una vez adoptado las medidas disuasorias y cautelares, la asociación recomienda realizar un seguimiento de la zona incendiada, que garantizará que las medidas disuasorias se respetan y un estudio sobre la evolución natural de la vegetación después del incendio forestal por si fuese recomendable el diseño de un plan reconstructivo o de restauración hidrológico-forestal.










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