Demasiado humo de la primera vela del Protocolo de Kioto
Se cumple este 16 de febrero un año de la entrada en vigor del Protocolo de Kioto, para celebrarlo una vela con demasiado CO2 emitido, el deseo de Ecologistas en Acción es que no se cumplan muchos más con estos resultados.
España cada vez más lejos de Kioto
En Kioto se acordó una reducción en las emisiones de CO2 de los países industrializados, el principal causante del efecto invernadero, y otros cinco gases, por una cuantía global del 5,2% respecto a 1990 que tendría que alcanzarse entre 2008-2012.
El Estado Español, para cumplir con el Protocolo de Kioto no podrá superar el 15% de las emisiones de CO2 de 1990 para el año 2012. Sin embargo, según avances de la Secretaría General para la Prevención de la Contaminación y del Cambio Climático, ya superamos ampliamente el 45% de las emisiones de 1990.
Este espectacular incremento demuestra que no se están adoptando las medidas necesarias desde las distintas políticas sectoriales para que exista una reducción efectiva de las emisiones de CO2.
El transporte es el sector que más aumenta las emisiones de CO2
La esperanza del gobierno es reducir las emisiones de la industria a través del sistema de comercio de emisiones intraeuropeo. Sin embargo olvida que el transporte, el sector económico que más crece (un 4,2% de media anual), consume el 36% de la energía final, y casi un 90% de este consumo es debido al transporte por carretera. Su contribución a las emisiones totales de CO2 ha crecido en los últimos 10 años más de un 60%, lo que le convierte en uno de los principales responsables de que nos se alejemos alarmantemente de los compromisos de Kioto.
Indiferente ante esta situación el Ministerio de Fomento presenta el Plan Estratégico de Infraestructuras de Transporte (PEIT), que fomenta más el uso del coche sobre todo con el aumento de la red de autovías previsto: de los actuales 9.000 km hasta 15.000 km para el 2008 (sin contar los casi 3.000 km de autovías y autopistas de competencia autonómica). Esto quiere decir que seremos el país de Europa con más kilómetros absolutos de autovías, además de que ya somos el país europeo con más vías de alta capacidad por habitante
y vehículo.
Se puede decir con rotundidad que este PEIT no sólo hará imposible la reducción de las emisiones del transporte, sino que provocará su incremento, lo que se presenta como una de las principales amenazas para que España cumpla el Protocolo de Kioto.
La oferta energética no para de crecer
A pesar de todas las campañas sobre ahorro energético, supuestos apoyos a las energías renovables y demás lavados de imagen, lo cierto es que cada año aumenta la potencia disponible en centrales de producción energética; la apuesta por el gas (combustible fósil y, por tanto, emisor de CO2) es clara y en Aragón ya lo venimos observando, el progresivo abandono del resto de combustible fósiles no está tan claro, las renovables también crecen, pero no como sustitución a las anteriores sino como suplemento a las mismas.
El consumo de los distintos sectores nada en la abundancia
El sector industrial no mejora su intensidad energética, ¿para qué invertir en ahorro y eficiencia si da mucho más dinero invertir en cemento y asfalto? No hace falta recordar el imparable ascenso del precio de la vivienda, del PEIT mejor no comentar nada, las cifras citadas cantan por sí mismas.
El consumo doméstico supera records cada año y, sobre todo, triunfa cada vez más el todo eléctrico. Las políticas de concienciación ciudadana no dan los
resultados esperados, todavía se identifica consumo con bienestar. Los importantes fenómenos de urbanización alrededor de las ciudades son reflejo
de una apuesta por un modelo de vivienda fuertemente energívoro, puesto que lleva acompañado importantes necesidades de desplazamiento, permaneciendo
los centros urbanos con demasiadas viviendas deshabitadas.
Un par de cuestiones finales para la reflexión
Si cada vez son más claras las graves consecuencias que tiene para el clima el calentamiento global del Planeta y cada vez somos más conscientes de ello.
Si la inversión en ahorro energético, eficiencia energética y energías renovables es rentable y, entre otras ventajas, es generadora de puestos de trabajo.
¿Por qué nos empeñamos en hacer todo lo contrario?










Zona de discusión - Deja su comentario