PCBs: metiendo la basura bajo la alfombra

En él participaron 26 representantes de gobiernos de distintos países del tercer mundo y dos representantes de organizaciones no gubernamentales, entre los que se contó RAPAL-Uruguay.
El objetivo del taller era dar herramientas para implementar un manejo para la eliminación de los COPs, dentro de las cuales se encuentran 9 plaguicidas, los PCBs, el hexaclorobenceno y las dioxinas y furanos.
Por ser estas sustancias altamente persistentes en el ambiente, tóxicas y bioacumulativas (a medida que avanzan en la cadena alimentaria su concentración es mayor), en el 2004 entró en vigencia el Convenio de Estocolmo, por el cual distintos países del mundo, entre los cuales se encuentra Uruguay, se comprometieron a disminuir y en un futuro a
eliminar su producción.
De acuerdo a las realidades de los distintos países presentes en el taller, el problema mayor se encuentra ahora en la acumulación importantísima de PCBs y plaguicidas obsoletos. Esta realidad no escapa de ser muy distinta a la que se encuentra en nuestro país. Tal vez la diferencia sea que al ser Uruguay un país pequeño comparado con otros la
cantidad sea menor.
Qué son los PCBs
Los bifelinos policlorados o más conocidos por sus siglas en inglés como PCBs, sustancias oscuras, similares al aceite quemado de un auto, han sido utilizados en transformadores y condensadores por sus propiedades piroresistentes, (resistentes al fuego).
Los PCBs han estado presentes en muchos otros productos, como por ejemplo: barnices, parafinas, resinas sintéticas, fluidos para intercambiadores de calor, fluidos hidráulicos, pinturas, recubrimientos etc. Por ser COPs, se trata entonces de sustancias altamente tóxicas y que se acumulan en el ambiente y en la cadena alimentaria y cuando los PCBs arden, por ejemplo, a causa de un incendio en el que haya un transformador o condensador, se forman sustancias químicas muy tóxicas, principalmente furanos. Los PCBs son sustancias que en sí son altamente peligrosas y que son absorbidos con gran facilidad por los tejidos adiposos de los seres humanos y los animales, siendo su eliminación muy difícil. Son posibles cancerígenos, pueden causar insuficiencia renal y problemas en otros órganos humanos.
Durante largos años se ha detectado que el uso de estas sustancias ha causado efectos biológicos adversos que ahora están perfectamente identificados.
Los PCBs, así como algunos plaguicidas como el mirex, y las dioxinas y furanos están incluidos en el Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes. El convenio trata de la producción, uso, importación, exportación y eliminación de una primera lista de docesustancias altamente tóxicas.
Historia de los PCBs
En 1881 se descubrió la síntesis de los PCBs, y su producción comercial empezó a fines de la década de 1920, manufacturados y comercializados por Anniston Ordnance Company, en Anniston, Alabama, EE.UU.
En 1930, la compañía cambia de nombre a Swann Chemical Company y en 1933 una veintena de trabajadores tuvieron problemas de salud en la fábrica. Entre otros problemas, sufrieron cloracné, tanto en el cuerpo como en sus caras, pérdida de energía y falta de apetito. Estos síntomas son conocidos como primer signo de exposición a PCBs.
En 1935, Swann fue vendida a Monsanto (Industrial Chemical Company of St. Louis, Missouri). Monsanto produce PCBs en sus plantas de Sauget, Illinois y Anniston, Alabama (hasta 1977). Posteriormente Monsanto otorga la licencia a distintas industrias para producirlo. Desde esa fecha los PCBs han sido producidos en Italia (Caffaro), Francia (Protolec), Japón (Kanegafuchi Chemical Co.), Alemania (Bayer), y probablemente aún se continúen produciendo en Rusia.
Se estima que desde los años 1930 hasta la fecha se han producido un millón de toneladas de PCBs en todo el mundo. Lamentablemente una cantidad considerable ha penetrado en el ambiente causando serios efectos en el ambiente y en la salud de las personas.
Desde 1936, los científicos han constatado distintos efectos en la salud y en el ambiente vinculados al uso y fabricación de PCBs. Solo en 2004,con la entrada en vigencia del Convenio de Estocolmo, se establece que los PCBs son altamente tóxicos y que por lo tanto deben ser eliminados. Claro que de acuerdo al convenio habrá plazo hasta el 2025 para seguir utilizando transformadores y condensadores que contengan PCBs. El Convenio es un avance, ya que al menos reconoce su toxicidad e impulsa medidas para su eliminación, pero aún quedan muchos años para continuar contaminando a las futuras generaciones.
Situación en Uruguay
En Uruguay existen 42000 transformadores que contienen PCBs. El 95% pertenece a UTE y el 5 % restante pertenece a clientes de UTE que consumen energía de medio y alto voltaje. Se estima que existe un potencial de aceite contaminado de 500 m3.Existe entonces un grave problema en cuanto a qué hacer para eliminar esos PCBs, tanto en Uruguay como en muchos otros países del mundo. Se suponía que en el curso en Basilea se aportarían soluciones ambientalmente adecuadas. Para sorpresa nuestra, la alternativa planteada fue la eliminación de los PCBs a través de su incineración, agregando que lo mejor dentro de la incineración es la utilización de los hornos de las cementeras.
Este planteo merece varias observaciones. Por un lado, las plantas cementeras que se nos mostraron en Basilea utilizan tecnología de punta,por lo que esta solución no sería aplicable a nuestro país. En ese sentido, cabe destacar que a principios de este año RAPAL Uruguay junto con REDES-Amigos de la Tierra llevó a cabo un biomonitoreo cerca de las dos cementeras que se encuentran en la ciudad de Minas. En el análisis se encontró contaminación de dioxinas, hexaclorobenceno y un porcentaje importantísimo de PCBs. Esto indica que existe ya una contaminación, probablemente causada por las cementeras, a lo que se suma que la Dirección Nacional del Medio Ambiente no cuenta con los instrumentos necesarios para controlar este tipo de contaminación.
Por otro lado, a pesar de que en Suiza se aplican las mejores técnicas disponibles, este sistema de eliminación de sustancias altamente tóxicas y peligrosas igualmente contamina, tal como lo pude observar directamente en los equipos de monitoreo en una de las cementeras visitadas pertenecientes a la multinacional Holcim, que se encuentra en 70 países y es una de las empresas líder en el mundo del cemento.
También cabe recordar que el informe de PCBs del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) dice que la incineración de estassustancias emite furanos, sustancias altamente tóxicas que se encuentran en la lista del Convenio de Estocolmo para ser eliminadas.Por lo tanto aquí se caería en una violación del Convenio, ya que al eliminar un COP (PCB) se estaría produciendo otro COP (furano) que el Convenio tiende a eliminar. En este contexto, viene a colación recordar la famosa ley de Lavoissier, quien ya en el siglo XVIII constató que “nada se crea ni destruye, todo se transforma”. En este caso, la eliminación de PCBs resulta en la creación de furanos. Es extraño entonces que se promueva un taller como el de Basilea, proponiendo una “solución” que genera furanos (la incineración de PCBs en cementeras),
cuando el PNUMA denuncia esa práctica en su informe sobre PCBs.
Lo lógico sería que las mismas empresas que en este caso produjeron y vendieron los PCBs deberían por lo menos responsabilizarse de la contaminación esparcida por todo el mundo y hallar soluciones al problema. Esta propuesta fue planteada en el taller por distintos participantes, pero la respuesta de un representante de las empresas fue que los países que los compraron fueron los responsables, por lo que las empresas productoras no tienen por que hacerse responsables, y ni siquiera cabe la posibilidad de hablar de responsabilidad compartida.
De los PCBs a los cultivos transgénicos
Es interesante resaltar que unos de los productores más grandes de PCBs fueron las multinacionales Monsanto y Bayer.
También es importante señalar que a poco más de diez años de estar produciendo PCBs, los científicos alertaron acerca de los peligros de estas sustancias. Pese a ello, tuvieron que pasar 70 años de su producción y uso para que los países firmantes y ratificantes del Convenio de Estocolmo reconocieran la toxicidad de estas sustancias y se decidieran a eliminarlas, incluso dando un plazo de 20 años más para que se eliminen tal vez completamente.
Monsanto es una de las multinacionales más grandes del mundo en la producción de transgénicos y agrotóxicos. La liberación al medio ambiente de transgénicos lleva diez años. En Uruguay ya se cultivan transgénicos como la Soja RR y el maíz Mon 810, ambos pertenecientes a esta empresa, con un uso masivo de agrotóxicos acompañantes.
Además, ahora también se cultiva el maíz Bt 11 perteneciente a Syngenta, multinacional presente en el taller de Basilea, en el que aseguró que el uso de transgénicos y agrotóxicos es una necesidad para acabar con el hambre del mundo. Como muy bien se sabe, estas mismas empresas dijeron exactamente lo mismo cuando se implantó la Revolución Verde, introduciendo semillas híbridas unidas a un paquete tecnológico de agrotóxicos. Sin embargo, cincuenta años más tarde el hambre continúa,los suelos están desgastados, el agua está contaminada y los agricultores empobrecidos. Ahora aparecen con una nueva tecnología bajo el mismo discurso y agregando que los agrotóxicos son menos contaminantes que la sal de mesa. Dicho comentario fue hecho en el taller por el representante de la empresa Syngenta, por lo que le sugerí que yo pondría sal de mesa en un vaso con agua y me lo tomaba y en otro vaso con agua le pondría una cucharadita de agrotóxico producido por su
empresa y él se lo tomaba. El señor representante de Syngenta respondió diciendo que aceptaba, pero a condición de poder elegir el agrotóxico. Con ello quedó claro que los agrotóxicos que produce Syngenta no son tan benignos como pretende su representante.
Pero el problema de los cultivos transgénicos no radica solo en el uso de agrotóxicos. A menos de diez años de ser liberados los transgénicos al medio ambiente, científicos de todo el mundo han denunciado los efectos negativos que estos están causando en la salud de la población y del medio ambiente.
Al igual que ocurrió con los PCBs, ¿Tendremos que esperar 70 a 90 años para que los países se junten y creen un Convenio para eliminar los transgénicos porque se han dado cuenta de los efectos negativos que han causado a las personas y al medio ambiente?
Los efectos de los Contaminantes Orgánicos Persistentes han sido demostrados y son múltiples: cáncer, malformaciones en el ser humano y alteraciones en el sistema endocrino y nervioso. La lista es larga y no debemos olvidar que la respuesta de las empresas ha sido ‘ustedes los compraron’ y seguramente en el futuro nos dirán lo mismo acerca de los transgénicos, ya que son las mismas empresas multinacionales. Tal vez los nombres cambien un poco, pero son las mismas empresas que en el futuro dirán ‘ustedes los compraron’ nosotros solo los ‘produjimos y vendimos’.
Es hora de que de una vez por todas se empiece a aplicar el principio de precaución. Que no nos pase con los transgénicos lo que ya pasó con los COPs. Que la salud de la gente y del ambiente primen por sobre los intereses de las transnacionales. Que los gobiernos asuman su responsabilidad al respecto.
Lamentablemente, el curso organizado por ‘The Institute of Environmental Technology of the University of Applied Sciences’ en Basilea va en la dirección opuesta. La “solución” planteada de incinerar lo PCBs en cementeras (generando así furanos) está más en línea con los intereses de las empresas que con el cuidado ambiental. En definitiva, éste fue curso de manejo de COPs con un discurso empresarial y una alternativa ambientalmente insustentable. En vez de hacer una verdadera limpieza, se aconseja meter la basura bajo la alfombra y luego incinerar la alfombra en una cementera. Esperemos que esa solución absurda no sea nunca aplicada en Uruguay.










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