Más de la mitad de la costa andaluza es ya de cemento y hormigón

Las urbanizaciones ocupan el 58 del litoral andaluz y el 80 por ciento en la Costa del Sol. Los nuevos proyectos amenazan con urbanizar más del 70 % de la costa andaluza en los próximos diez años (veinte nuevos puertos deportivos, 50 campos de Golf).Más de 60 millones de metros cuadrados están pendientes de su recalificación para ser urbanizados, aumentando así en un trescientos por cien la población de las zonas urbanizadas. Este es el presente y el futuro del litoral andaluz, según lo describe el diputado y portavoz de Los Verdes en Andalucía, Francisco Garrido.
En España se construyen al año 800.000 nuevos viviendas, más que lo que se construye en la totalidad de países de la Unión Europea. Entre 1996 y el año 2004 el precio de la vivienda subió en Andalucía casi un 80 %. En el año 2004 creció más de un 20 % ( tres puntos por encima de la media estatal) y el precio del metro cuadrado se situó en 1.700 euros. Se construyen más de 200.000 viviendas anuales y sólo se crean 50.000 nuevos hogares.
Estos son algunos de los datos que Francisco Garrido, aporta para demostrar que la mayor parte de la construcción que se está llevando a cabo en Andalucía no está destinada a hogares para los andaluces sino al negocio inmobialiario que se centra básicamente en las costas andaluzas. Así, según afirma en los últimos quince años la vivienda de protección ha pasado de ser un 40% del total a no superar el 10% del parque inmobiliario andaluz. Provincia a provincia el litoral andaluz refleja esa presión urbanística y ninguna de las costas andaluzas se salca ya de ese asalto del cemento y el hormigón.
Así, el proceso de urbanización del litoral de la provincia de Cádiz se ha incrementado a un ritmo vertiginoso en los últimos diez años. Aunque no se alcanzan los límites de zonas como la Costa del Sol malagueña, en la costa gaditana ya hay municipios como Chiclana, El Puerto de Santa María o Vejer que tienen ocupado sus terrenos prácticamente al cien por cien.
Según el responsable de Ecologistas en Acción en Cádiz, Juan Clavero, la presencia de Parques Naturales como el de La Breña, en Barbate, o el del Estrecho de Gibraltar ha servido para excluir algunas zonas de la especulación inmobiliaria, si bien las perspectivas de futuro no son halagüeñas, ya que, a su juicio, si se llevan a cabo los planes urbanísticos que, actualmente, contemplan los ayuntamientos de los municipios costeros, más del 60 ó 70 por ciento del litoral gaditano se encontrará saturado en menos de una década. Ni la «arboleda» de Alberti Para Clavero, los municipios de Sanlúcar, El Puerto de Santa María y Chiclana son los que cuentan con un mayor número de viviendas levantadas ilegalmente. La situación de El Puerto resulta especialmente «caótica», ya que «se ha construido todo y apenas quedan pinares y retamares en la localidad, ni siquiera los de la conocida «Arboleda Perdida» de Alberti». En este sentido, denuncia la firma por parte del ayuntamiento portuense de 22 convenios urbanísticos con grandes promotores para recalificar terrenos clasificados como no urbanizables y especialmente protegidos, situados en el margen derecho de la carretera de Rota.
También municipios como Chiclana han agotado prácticamente su suelo, construyendo, en muchos casos de forma clandestina, sobre zonas de pinares no urbanizables, una situación similar a la que se encuentra en la zona de El Palmar de Vejer, «repleta», a juicio de Clavero, de urbanizaciones ilegales que ni siquiera cuentan con red de agua potable o alcantarillado, al igual que ocurre en zonas como Zahora y Los Caños, pertenecientes al municipio de Barbate. En este caso, los ecologistas critican los planes para construir en primera línea de playa tres hoteles de gran impacto visual junto al Cabo de Trafalgar, considerado monumento natural.
Otro de los puntos negros del litoral gaditano sería la localidad de Tarifa y, en concreto, la urbanización de Atlanterra, con más de 3.000 apartamentos construidos en suelo no urbano, según una sentencia del TSJA. Municipios como Conil, sin embargo, cuentan, según el responsable de Ecologistas en Acción, con una política «pionera», más respetuosa con el medio ambiente, como pone de manifiesto la declaración de la playa de Los Bateles como zona no urbanizable, entre otras medidas. En Granada, Motril y Almuñécar, los dos principales núcleos turísticos de la costa granadina, encabezan los planes urbanísticos más ambiciosos de toda la provincia. Según los Verdes, la suma de los proyectos municipales de ambos ayuntamientos da como resultado la construcción de 60.000 nuevas viviendas, 5 puertos deportivos y, al menos, 3 campos de golf. Estas actuaciones se enmarcarían en «la tercera oleada de urbanización especulativa» que recientemente ha denunciado la formación ecologista.
Siguiendo está lógica, la primera de las grandes revoluciones del cemento y ladrillo se localizó en los años sesenta en la costa malagueña; el caso de Torremolinos resulta paradigmático. «Fue la oleada del pisito y el apartamento en la playa», recuerda el portavoz de los Verdes en Andalucía, Francisco Garrido. «La segunda es la de la piscina en los años 80 y la tercera son los campos de golf y el puerto deportivo», advierte. Motril y Almuñecar se convierten así en la punta de lanza de todo este proceso que terminará por empujar a parte de Huelva y de Cádiz. En los seis primeros meses de Gobierno de Pedro Álvarez (PSOE), después de haber arrebatado la alcaldía motrileña a Carlos Rojas (PP) a través de una polémica moción de censura, se ha «intensificado» la presión urbanística en la ciudad, según Garrido. En el caso de Almuñécar, la figura del alcalde, Juan Carlos Benavides (PA) ha sido discutida desde distintos ámbitos por este asunto.
En Almería, la presión urbanística y la especulación del suelo son dos factores que inciden negativamente en los pocos espacios que aún quedan sin construir a lo largo de los casi 220 kilómetros de costa de la provincia. Según han denunciado insistentemente las organizaciones Ecologistas en Acción y Cóndor, la fiebre inmobiliaria ha influido para que las urbanizaciones hayan ocupado durante los últimos diez años, con el «placet» de distintos Ayuntamientos, no sólo humedales y zonas inundables, sino espacios protegidos. Así, en el litoral de Poniente, los ecologistas consideran que se ha destruido la franja costera entre la urbanización de Aguadulce y el casco urbano de Roquetas de Mar. El hecho afecta a la antigua Cañada Real, y afirman que «la gran megaciudad» que se está formando «no se ajusta al desarrollo normal y sostenible que aconseja la Agenda 21 Local».
Otro «punto negro» de esta zona es la construcción de una urbanización y un campo de golf en el entorno del paraje natural de Punta Entinas-Sabinar, con la destrucción de matorral mediterráneo, además de la pérdida del humedal de Las Salinas de Guardias Viejas, en el litoral de El Ejido, debido a la progresiva realización de viviendas para uso turístico y residencial. Entre los casos más destacados del litoral de Levante figura la urbanización proyectada en 48 hectáreas de la población costera de Aguaamarga, la más extensa del Parque Natural Marítimo-Terrestre de Cabo de Gata-Níjar, a pesar del déficit de equipamientos y servicios que padece la zona. Asimismo, la especulación inmobiliaria «más agresiva» se ha desatado en la franja del litoral de Vera. Allí, el citado colectivo ha denunciado la construcción de macrourbanizaciones en diversos lugares, «destruyendo vegetación natural, ocupando zonas inundables y reduciendo en más de mil metros la primera playa naturista de España».










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