Tras varios meses dedicados al mundo del periodismo de medio ambiente en casi todas sus temáticas posibles, uno se da cuenta de la saturación en unos casos de información, y la falta en otros casos de la misma. Todos parecen tener que decir algo respecto a este tema, que es una de las principales preocupaciones del siglo XXI, pero una gran mayoría de los medios publica las noticias de forma salteada, sin relacionarlas con otras informaciones ni intentar interpretarla. Ahí es donde el usuario medio, aquella persona que no tiene una capacidad crítica suficiente como para juzgar la información, se pierde.
Una de las pocas ranas que quedan en Abu Dhabi, Rhanita, que vive en un palacete de ensueño en su propia charca climatizada (no extraña que los opulentos ciudadanos de Emiratos emitan cinco veces más emisiones que nosotros) me ha escrito un correo contándome que muchas personas que asistieron a la Asamblea General de IRENA y a la Cumbre Mundial de la Energía del Futuro, no dejaban de comentar lo llamativa que fue una parte de la intervención del Sr. Viteri, atacando furibundamente a la energía termosolar como si fuera el gran enemigo a batir, el coco malo de las energías renovables y del futuro de la energía en general.
